Esto es lo que creemos y cómo vivimos: gracia antes que demanda, identidad antes que conducta, herencia antes que esfuerzo.
Salvación por gracia
Somos salvos por gracia mediante la fe, no por obras. Nadie se gana el amor de Dios: se recibe.
Hijos y herederos en Cristo
Nuestra identidad no se construye con esfuerzo, se recibe por fe: somos hijos y herederos en Cristo (Gálatas 3:29). La conducta nace de la identidad, nunca al revés.
Juan 7:38: el ancla de nuestro nombre
«El que cree en mí, como dice la Escritura, de su interior correrán ríos de agua viva.»
Juan 7:38
Este versículo es el ancla del nombre Ríos de Agua Viva: la vida de Cristo fluye desde nuestro interior hacia otros.

Hechos de Pura Fe
Nuestra fe se forma y se demuestra en hechos concretos:
- Confianza: descansamos en Dios por encima de las circunstancias.
- Diligencia: hacemos con excelencia lo que Dios puso en nuestras manos.
- Valentía: damos pasos de fe aunque el camino parezca difícil.
- Familia: crecemos juntos; nadie camina solo en esta casa.
- Generosidad: damos con libertad y alegría, sin presión ni obligación.
Creemos en una fe de hechos, sin promesas automáticas de riqueza: la fidelidad de Dios no se mide en bienes materiales.
La iglesia en el templo y en las casas
Nos reunimos en el templo los domingos y vivimos la fe en las casas durante la semana a través de los Manantiales de Bendición.
Generosidad libre, sin presión
Damos con libertad y sin presión. Los diezmos y las ofrendas son una respuesta de gratitud: nunca compran la salvación, la herencia, la autoridad ni un trato preferencial.
